Guerra de Angola

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La Guerra de Angola o Segunda Guerra de Angola[1] es uno de los conflictos más largos, más sangrientos y más importantes del África contemporánea; pero no por ello uno de los más estudiados.

En ese conflicto lucharon angoleños contra angoleños por el poder del país; pero también namibios por su independencia de la entonces África del Suroeste; sudafricanos del CNA contra sudafricanos defensores del Apartheid y estos contra los angolanos. Además de un fuerte contingente cubano y alguno congoleños y zambianos que se veían involucrados en distintas operaciones; sin contar a un número de mercenarios difícil de cuantificar. Pese a ser larga, esta lista de contendientes no se queda ahí y autores como Minter hacen ver la relación de este conflicto con el de Mozambique[2]; otros como Ross sostienen que las luchas en Mozambique tienen una raíz sudafricana y no portuguesa[3].

Contenido

Antecedentes

Hasta pasada la mitad del siglo XX Portugal había logrado mantener su imperio colonial, lo que ellos llamaban el Ultramar y estaban dispuestos a conservarlo, o al menos en su mayor parte.

Sin embargo, el apoyo que Cuba, China y la URSS estaban dando a los distintos movimientos nacionalistas africanos hacía este empeño cada vez más difícil[4]. Además la política paternalista y discriminatoria realizada por los portugueses llevaba décadas encendiendo los ánimos de los africanos; a quienes, además, se les quitaba fértiles tierras para cultivar plantas con vías a la exportación o se les hacía trabajar en ellas.

La resistencia contra los portugueses siempre había existido; pero era poco llamativa porque, hasta finales de los años 30 del siglo XX, Lisboa no había logrado implantarse realmente en todo Mozambique, Angola o Guinea.

El espaldarazo definitivo vino de la mano de dos independencias. Por una parte la de la India en 1947 y la de Gana en 1957. La primera por demostrar que una nación podía independizarse de los europeos, incluso de un pueblo tan poderoso en el pasado como Gran Bretaña; la segunda porque demostraba eso mismo en el África Negra.

Comienza la Guerra

Los sucesos necesarios para llegar al estallido de la contienda angoleña fueron variados, pero 1961 es una año fructífero en acontecimientos.

Cuba manda un barco con armas a Argelia respondiendo a una petición de Ben Bela para ayudar a lo que el propio Fidel Castro denominó "una asombrosa lucha por su independencia" (Ramonet, 2006, p 350). No es la participación directa de los internacionalistas cubanos en África, pero sí el primer paso.

Por otro lado, en febrero, tres comandos del MPLA asaltan las prisiones de Luanda y liberan a varios partidarios. La cantidad no es tan importante como el hecho, el asalto marca el comienzo de la guerra en Angola por la cadena de reacciones sucedida. Así los portugueses responden con un represión de varios cientos de africanos en los suburbios de la Capital; a lo que africanos del norte contestan matando a cientos de granjeros portugueses. Por su parte Lisboa envía más soldados y empieza una represión que pudo llegar a las 50.000 víctimas (Minter, 1994, p 18).

Según Minter la Guerra cogió a los dos bandos con el pie cambiado. Los portugueses fallaron al pensar que los sentimientos independentistas no desembocarían en una rebelión armada de aquella magnitud. Por su parte los angoleños estaban divididos en varios grupos enfrentados entre sí: UNITA y el MPLA siempre fueron adversarios en el mejor de los casos y enemigos en el resto, tanto es así que UNITA se alió con los portugueses en contra del MPLA.

Primera bandera del FRELIMO. Esta organización fue, en la práctica, la única fuerza opositora de Mozambique contra los portugueses.

Al años siguiente de comenzar los choques en Angola nace en Mozambique el Frente de Liberaçion Naçional de Mozambique conocido por sus siglas FRELIMO; pero no comenzó sus acciones hasta dos años después. Es también en 1962 cuando se fundó el Comité Revolucionario de Mozambique (COREMO). COREMO emprendió sus actividades un año antes que FRELIMO; sin embargo Portugal lo neutralizó con facilidad y dejó de actuar en 1970 (Sánchez, 1998, p 19). Así pues, FRELIMO fue la única fuerza aglutinadora de los movimientos nacionalistas mozambiqueños; punto este importante para los orígenes "artificiales" de su posterior oposición.

También en 1962 los movimientos nacionalistas angoleños comienzan a darse cuenta de que podían caer en las intrigas o en el juego de los dos bloques que terminaban de salir de la Crisis de los Misiles, así lo expresó Mario de Andrade en Leopolville el 24 de mayo de 1962 (Andresen, 1999, p 202).

En el resto del mundo la crisis nuclear cubana también abre un periodo de distensión no demasiado largo, pero con algunos símbolos emblemáticos de la Guerra Fría como el Teléfono Rojo.

En 1963 aparece un pequeño movimiento independentista en el Cavinda, enclave angoleñó situado dentro de Zaire y muy rico en petroleo. El Frente de Liberación para el Enclave de Cavinda (FLEC). Su poder residía únicamente en dicho enclave y sus efectivos, difíciles de determinar, no llegarían al millar; así mismo, su ideología, como la de tantos otros movimientos nacionalistas africanos, era más acomodaticia que programática y en la práctica lo que buscaba era la independencia de Cabinda. Realizó muy pocas acciones, pero sí tendría un breve periodo de importancia en los sucesos acaecidos tras la Revolución de los Claveles portuguesa.

Por último, en 1964 aparece en Rhodesia del Sur el Zimbabwe African National Union (ZANU) dirigido por el reverendo Ndabaningi Sithole. Como en el caso de la SWAPO namibia con su PLAN, la ZANU también crearía su brazo armado denominado Zimbabwe African National Liberation Army (ZANLA), segunda organización guerrillera que luchará contra los blancos (Moorcraft, McLaughlin, 2008, p. 27 y 33).

De esta forma, antes de la independencia unilateral de Rhodeisa del Sur, han aparecido los nueve protagonistas principales que se unirían de alguna manera al CNA de Sudáfrica; como se ha visto Cuba, la URSS, China, Zaire y Estados Unidos se involucrarán también de alguna manera más tarde.

Todos los movimientos son previos a la independencia de los futuros estados africanos, excepto uno, el movimiento para la Resistencia Nacional de Mozambique (RENAMO) que surgirá en 1979 (López, 2006, p 545).

La independencia de Zambia

La independencia de Zambia, la antigua Rhodesia del Norte, el 24 de octubre de 1964 supone un hito de gran importancia, quizá el mayor, para el devenir del conflicto en África Austral.

Kenneth David Kaunda, primer presidente de Zambia, en la base de Andrews durante su visita oficial, 30 de marzo de 1983.

Tras tras algunos años de disturbios y enfrentamientos, en 1963 Gran Bretaña concede parte de autonomía a Rhodesia del Norte con una nueva constitución. Se celebran elecciones y las gana Kenneth David Kaunda. Al año siguiente se rompe la federación de Rhodesia y se proclama la independencia de Rhodesia del Norte con el nombre de Zambia, siendo nombrado presidente del país Kenneth David Kaunda. El día 30 se aprueba su ingreso en la ONU[5].

En principio la nación surgía como un estado multipartidista, con una sola cámara y una legislación destinada a proteger los bienes y los ciudadanos británicos (Tordoff, 1980, p 9); pero las acciones de Kaunda fueron encaminadas a reunir cada vez más poder, gracias a la debilidad institucional y legal del país (Tordoff, 1980, p 7). Esta deriva autoritaria se vuelve aún más preocupante para la población blanca de Zambia, y también de las naciones vecinas, tras dos acciones de Kaunda:

  • Permite la instalación de movimientos nacionalistas en su territorio de forma permanente: tras la independencia la ZAPU y la ZANU zimbabuesas se instalan en Zambia con pretensión de aumentar las revueltas en Rhodesia del Sur. Un poco después lo hace la SWAPO para que su brazo armado, el PLAN, pudiese atacar territorio namibio desde bases seguras. También el Congreso Nacional Africano. Estas situaciones mandan un segundo mensaje a la población blanca de Rhodesia y de Sudáfrica: los nuevos gobiernos negros se convertirán en enemigos suyos.
  • El comienzo de las nacionalizaciones: varias empresas mineras y dedicadas a explotar el rico Cinturón de Cobre zambiano serían progresivamente nacionalizadas. De esta forma, en 1968 se aprueba una reforma económica por la cual el Estado tomaba posesión del 51% de las empresas mineras (Tordoff, 1980, p 15). Para Tordoff estas acciones eran parte de un plan más o menos premeditado por Kaunda, otros historiadores, caso de Jean Arsene Jiao, no había un plan de gobierno, simplemente un deseo de mantenerse en el poder realizando actos populistas como sería el caso de las nacionalizaciones. De cualquier modo uno de los mensajes que llegó a la población blanca de Zambia, como a la de Rhodesia y a la de Sudáfrica es que los blancos podían perder sus posesiones si un gobierno nacionalista tomaba el poder.

Esta deriva autoritaria siguió en 1972 al proclamarse partido único y todo el Parlamento está formado por representantes del Parido con diferente número según la provincia de que procedían (Tordoff, 1980, p 15).

Pero si los acontecimientos en Zambia indicaban un posible destino, lo situación de los campos de entrenamiento levantados ene se país y en Tanzania por la ZAPU tampoco auguraban un buen futuro para posibles ciudadanos gobernados por los nacionalistas. El líder negro James Chikerema declaró en 1970 que aquellos campos eran un ejemplo de decadencia, corrupción y violación de los derechos humanos, además de dar la idea de la incompetencia de sus mandos (Moorcraft, McLaughlin, 2008, p. 34). Efectivamente, como se estaba a punto de demostrar, las fuerzas del ZAPU y la ZANU no estaban preparadas para una guerra de guerrillas. La mayoría de sus mandos carecían de experiencia y solo unos pocos habían sido entrenados por cubanos o habían viajado hasta China para recibir entrenamiento.

1965 supone el fin de la etapa de distensión tras el Incidente de Tonkin, la obtención del presidente Johnson permiso del Congreso para involucrarse directamente en Vietnam y el desembarco de los marines en Da Nang. Si hacemos caso a Jonathan Schell, en aquellos momentos se vivía una cierta paranoia en la Casa Blanca, según la cual la URSS tenía intención de extenderse por todo el mundo; por tanto Estados Unidos tenía que vencer en todos los escenarios, no tanto por el país en sí; sino porque la pérdida de prestigio frente a la URSS, que podía ser demoledora, matiza que este sentimiento fue incrementándose a lo largo del conflicto asiático (Schell, 2006, p 8). Es más, en el aspecto del prestigio Estados Unidos no estaba llevando las de ganar. En un campo tan propagandístico y aparentemente tan alejado del bélico, la Carrera Espacial, los cohetes estadounidenses estaban haciendo cierto ridículo frente a sus homólogos soviéticos que habían conseguido tres éxitos importantes (colocación del primer satélite artificial en órbita, colocación del primer ser vivo en el espacio y del primer ser humano). Ahora sabemos que aquellos éxitos fueron fruto también de una casualidad y de cierta buena suerte, pero en aquellos años daba la impresión de que la URSS estaba tecnológicamente más avanzada que Estados Unidos (Sagan, 1996, p 247).

La independencia de Rhodesia del Sur

Bandera y mapa de Rhodesia del Sur.

El 11 de noviembre de 1965 el gobierno de Iam Smith declara la independencia de Rhodesia del Sur de forma unilateral. Era unilateral porque Gran Bretaña no la reconoció, como si lo hizo en el caso de Zambia y muchos otros. Al día siguiente el Consejo de Seguridad condenaba esta independencia[6]. Un poco antes, en mayo, sucede un hecho menor, pero que será la puesta en práctica de la intervención cubana en África. Nueve asesores son enviados desde La Habana hasta el Congo Brazzaville a las órdenes de Rafael Moracén Limonta con la misión de comenzar los entrenamientos del MPLA angoleño (George, 2005, p 28).

Desde principios de la década en diferentes medios se especulaba con la posibilidad de una nueva guerra colonial en la Federación Rhodesiana para impedir la independencia, es el caso de Der Spliegel[7]. Sin embargo, el primer ministro británico Harold Macmillan siempre negó la intención británica de enfrentarse con otros británicos, aun que hubiesen nacido en África.

Como se ha indicado, el gobierno de Londres había dado mucha libertad a los colonos para formar sus fuerzas armadas; además había estado enviando nuevo y moderno armamento a Rhodesia, sus oficiales estudiaban en las academias británicas...; por todo, el ejército rhodesiano era muy potente, pero ni mucho menos tanto como el británico. Por estos motivos los líderes de la ZANU y la ZAPU consideraban que la independencia de Zimbabue, que no Rhodesia del Sur, era inminente. Si se celebraban elecciones ellos ganarían, si los británicos intervenían la victoria sería clara y si no intervenían se llevarían su armamento, con lo cual el gobierno blanco sería derrotado de todos modos. Sin embargo el gobierno británico de Harold Wilson condenó la independencia, canceló el envío de motores para Rhodesia, protestó ante el Consejo de Seguridad; pero no retiró su armamento de la recién ex colonia. En la práctica, la declaración unilateral de independencia constituía una declaración de guerra contra los grupos nacionalistas (Moorcraft, McLaughlin, 2008, p. 27 y 28). Bien es verdad que el Consejo de Seguridad prestó atención, condenó y ordenó un embargo de armas contra el gobierno blanco declarado unilateralmente independiente[8], en estas votaciones la única abstención fue la de Francia, no la de Gran Bretaña.

Comienza la guerra en Namibia

Los primeros en actuar fueron los independentistas namibios en forma de pequeños choques en la frontera de Zambia con África del Sur-Oeste durante el año 1965. Sin embargo son los zimbagueses de ZANU los que emprenden el primer ataque como tal.

El 28 de abril de 1966 21 miembros del ZANLA (brazo armado de la ZANU) divididos en tres grupos penetran en Rhodesia del Sur desde Zambia y atacan la granja de Hunyani, cerca de Sinoia. La policía rhodesiana actúa y logra desbaratar en parte las acciones de los guerrilleros; posteriormente el empleo de helicópteros pone a los guerrilleros en fuga. Actualmente la Batalla de Sinoia es reconocida como un fiasco por los propios zimbabueses; pero ha quedado en el imaginario de la resistencia como el comienzo de la lucha revolucionaria. En agosto del año siguiente (1967) nuevamente 90 hombres del ZAPU penetran desde Zambia a Rhodesia del Sur, cerca de las cataratas Victoria. Es esta incursión la que nos interesa porque los nacionalistas zimbabueses son apoyados por miembros del Consejo Nacional Africano de Sudáfrica (CNA). Nuevamente la reacción de las fuerzas rhodesianas desbarata los planes, mueren 47 guerrilleros y 20 son capturados; pero la noticia llega a Sudáfrica quien ofrece poco después su apoyo militar a Salisbury para terminar con las actividades del CNA, se la denominaría con el nombre clave de Alcora y se la denominaba ayuda policial para no romper abiertamente en bloqueo militar decretada por el Consejo de Seguridad de la ONU (Moorcraft, McLaughlin, 2008, p. 30 y siguientes).

Helicóptero alouette portugués en el asalto a Mata da Sanga. Los alouette fueron de gran utilidad tanto a los portugueses como para los rhodesianos.

Derrotas como las dos referidas indicaron a los zimbagueses del ZANU que las incursiones desde Zambia no eran un opción demasiado segura; especialmente con el cierre de frontera decretado por Rhodesia del Sur excepto a los cargamentos de cobre. En cambio, al otro lado del nuevo país el FRELIMO estaba combatiendo contra los portugueses, en Mozambique. Ocho líderes en el exilio del reverendo Ndabaningi Sithole, dirigente del ZANU, se ponen en contacto con dirigentes del FRELIMO durante varias reuniones. Esta organización les permite levantar campamentos en la parte de Mozambique controlada por estos; además, detalle este de gran importancia, FRELIMO los abastece de armas con las que pueden continuar la lucha. Sin embargo, esta colaboración terminó provocando la alianza entre Portugal y Rhodesia del Sur, con ella los rhodesianos podían perseguir a los guerrilleros en Mozambique y apoyaban a los portugueses en su lucha contra el FRELIMO; así mismo, Portugal hizo oídos sordos del embargo decretado por la ONU[9]. Por su parte los mozambiqueños del FRELIMO veían que los zimbagueses distaban mucho de ser unos expertos guerrilleros y necesitarían mucho entrenamiento y práctica para poner en apuros al régimen del presidente Iam Smith.

En el caso de Sudáfrica la primera acción de SWAPO aparece muy poco tiempo después. El 26 de agosto de 1966 el PLAN ataca la localidad de Ongulumbashe, en el saliente de Capribi. Los atacantes son derrotados por la policía sudafricana apoyada también por helicópteros del ejército sudafricano (SADEF); pero, como en el caso zimbabues, se la considera el comienzo de la lucha armada por la liberación de Namibia.

En el terreno diplomático las cosas se complicaban un poco para las dos naciones. A los ya citados embargos decretados contra Rhodesia del Sur, se suma la Resolución 2141 (XXI) de la Asamblea General de la ONU del 21 de octubre de 1966, por la que se da por terminado el mandato de Sudáfrica sobre África del Suroeste (llamada por la ONU África Suroccidental)[10]. Cosa diferente era el plano militar, sobre el terreno las acciones no fueron mal a principio de los años sesenta para Sudáfrica:

  • Los ataques de SWAPO no revistieron una especial gravedad.
  • Las fuerzas sudafricanas, inferiores en entrenamiento a las rhodesianas como se ha visto, adquirieron una valiosa experiencia. Más adelante la situación se invertiría y serían los rhodesianos quien más necesitasen la ayuda sudafricana.
  • Los activistas del CNA habían dejado clara su inexperiencia en acciones militares más o menos convencionales.

Pero no debe caerse en el engaño de pensar que la situación en las principales ciudades de Rhodesia y de Sudáfrica era tranquila, ni tampoco de que era una lucha de blancos contra negros únicamente. En ambas naciones se cometían atentados periódicamente contra los medios de transporte, instalaciones eléctricas, lugares públicos. Así mismo, en los dos países había blancos que cometían atentados y luchaban contra sendas políticas racistas; como también numerosos negros ingresaron en los ejércitos blancos para luchar contra los nacionalistas. Ante dichos actos terroristas la reacción de Sudáfrica y de Rhodesia fue la represión empleando incluso la pena de muerte, como denunció el Consejo de Seguridad de la ONU en numerosas ocasiones incluida un resolución inusualmente larga[11].

En el plano internacional en 1968 diversas naciones del Pacto de Varsovia pentran en Checoslovaquia y terminan con la llamada Primavera de Praga. Las consecuencias inmediatas fueron muy escasas, pero la imagen dada por la URSS y el comunismo era de ser absolutamente incompatibles con la libertad, además de hacerlo por segunda vez. Historiadores como John Lewys Gaddys afirman que la indignación llegó también a la Unión Soviética e influiría después cuando Polonia decidió abandonar la esfera de influencia soviética.

Es en 1969 cuando se producen dos hechos de distinta importancia en la internacionalización del conflicto:

  • Portugal ataca la localidad zambiana de Kadete[12].
  • Internacionalmente se abandona el nombre europeo de África Suroccidental y se nombra al territorio, después país, con la palabra Namibia[13]. Así mismo, el Consejo insiste en la retirada de Sudáfrica y aumenta un poco más, verbalmente hablando, el aislamiento de esta nación dentro del concierto internacional; pero sobre todo pone fecha a esa retirada: el 4 de octubre.

En Asia, por su parte, el Ejército de Vietnam del Norte y el Frente de Liberación Nacional de Vietnam lanza la famosa Ofensiva del Tet. Esta operación militar tuvo funestas consecuencias para el primero y produjo casi la exterminación del segundo; pero constituyó una gran victoria moral y mediática, al quedar demostrada que todos los esfuerzos y gastos anteriores no habían dado los resultados anunciados por los mandatarios estadounidenses.

Comienzan las operaciones sudafricanas en el extranjero

Monumento a las South African Defence Force en Pretoria. En 1971 Sudáfrica comenzó las agresiones a los naciones recién independizadas que daban cobijo a los ataques del CNA y los namibios del PLAN.

Por su parte, la ONU llama por su nombre a Zimbabue en 1970. Así mismo, se reconoce explícitamente que Sudáfrica y Portugal eran aliados de Rhodesia del Sur y no estaban cumpliendo las resoluciones de la ONU. Pero quizá los más importante sea la escalada bélica que da el conflicto; al años siguiente, 1971, Sudáfrica penetra en Zambia con unidades helitrasnportadas y ataca uno de los campamentos de la SWAPO en ese lugar[14].

Desde ese año se vive una cierta etapa de tranquilidad dentro de la guerra anticolonial que vivía Portugal y la Guerra Civil en Rhodesia del Sur. Hasta 1974 esta tranquilidad se asentaban en:

  • Sudáfrica había logrado asestar ciertos golpes a sus enemigos, tanto el CNA como SWAPO, y las incursiones dentro de su territorio (Sudáfrica y Namibia) no resultaban especialmente preocupantes.
  • Rhodesia del Sur alcanzó la inmensa mayoría de sus objetivos, únicamente Zambia suspendía en 1972 los envíos de cobre hacía Rhodesia del Sur y de ahí a Mozambique para la salida al mar. Por su parte Sudáfrica continuaba ayudándo y Portugal seguí haciendo caso omiso de los distintos llamamientos de la ONO.

Sin embargo la calma precede a la tempestad y no al revés. Todos los movimientos guerrilleros estaban adquiriendo fuerza y experiencia, especialmente el MPLA que cada vez mostraba más su hegemonía; Portugal cada vez estaba más agotado tras una década y media de contiendas que no parecía aminorar, sino todo lo contrario; además el cierre de fronteras decretado con Iam Smith sobre Zambia (excepto las exportaciones de cobre) molestó a Portugal que a la postre se vio privado de ciertos ingresos al territorio mozambiqueño donde la situación comenzaba a ser asfixiante, quizá la más asfixiante junto con Guinea Bissau (Sánchez, 1997, p 21).

Por otra parte esa cierta tranquilidad solo se daba en aquella parte del mundo, pues en el resto la Guerra Fría no parecía marchar nada bien para Estados Unidos y sus aliados. En Vietnam la vietnamización del conflicto en la práctica no estaba dando buenos resultados; se habían retirado los asesores, se habían llenado los arsenales del sur de armas y el gobierno de Seul no estaba cosechando buenos resultados, tampoco en Camboya.

En el vecino Zaire la represión de Mobutu continuaba sin piedad, lo que provocaba una riada de opositores, represaliados o temerosos de serlo que abandonan el país. Uno de los destinos de estos refugiados fue el norte de Angola en el que, poco a poco, trataron de organizarse para vivir y, quizá con el tiempo, lazar ataques contra Zaire para terminar con el gobierno.

Un cambio importante se dio en abril de 1974 con la Revolución de los Claveles. Tras los sucesos de abril es nombrado presidente Antonio Spinola y se forma una Junta de Salvación Nacional (JSN) integrada por generales que no deseaban la independencia de las colonias, pero los sucesos siguientes les hicieron ver la imposibilidad de continuar su presencia en ultramar. En ese momento se aceleran los movimientos tanto de los guerrilleros contra las colonias como los unos contra los otros. Así la situación inicial es de aislamiento del MPLA; pues los otros grupos guerrilleros y SWAPO, aliado de UNITA, estaban contra ella. De esta forma el Estado Mayor sudafricano consideró que su principal aliado sería el FLNA, pese a contar con unos 1.000 efectivos frente a los 15.000 del MPLA y los 6.000 de UNITA (Nortje, 2003, p 4). Sin embargo, el progresivo acercamiento entre UNITA y el FNLA y por tanto a Sudáfrica hacen que SWAPO tenga que aliarse con el MPLA.

Es en 1975 cuando tiene lugar dos hechos de un gran refuerzo moral para las posturas del bloque del Este. Primero cae Phnom Penh en manos de los Kjemeres Rojos y el 29 de abril los carros de Ejército de Vietnam del Norte rompen la reja del palacio presidencia en Saigón, terminando así la Guerra de Vietnam. Estados Unidos había perdido su primera y sangriente guerra y con ella llegó cierto desánimo, las secuelas del caso Water Gate y las últimas repercusiones de la Crisis del Petroleo de 1973.

Estados Unidos se compromete en el conflicto

Escudo de la Agencia Central de Inteligencia en su sede principal. El apoyo indirecto de La Compañía en la primera etapa del Conflicto no es confirmado por los sudafricanos implicados.

En el verano, 21 de agosto, UNITA se declara aliada del FNLA y enemigos del MPLA, de esta forma Sudáfrica toma la decisión de ayudar con entrenamiento y equipo a ambas organizaciones (Nortje, 2003, p 8 y 9). Es enviado el coronel Jan Breytenbach, quien después formaría el famoso y siniestro Batallón 32. Breytenbach se encuentra a unos guerrilleros armados con armas ligeras rusas, cubanas y soviéticas, descalzos muchos de ellos, luciendo camisetas y gafas de sol. En su segundo viaje, hacia el 15 de septiembre, Breytenbach y un grupo de asesores sudafricanos traen uniformes, calzado, raciones de comida, morteros y ametralladoras Vickers de la Segunda Guerra Mundial (Nortje, 2003, p 14). Es en este momento cuando hace su aparición un misterioso estadounidenses que se hacía llamar Cameron. Según Notje el americano mantuvo una entrevista con Breytenbach en la que afirmó que no tendría problemas en suministrar armas, municiones y comida para 1.000 personas durante seis meses, por medio de vuelos totalmente seguros de aviones C-130 desde Zaire. Sin embargo, no se le volvió a ver al tal Cameron y su ayuda nunca llegó (Nortje, 2003, p 15). Así pues, las fuerzas sudafricanas más cercanas al terreno no pueden confirmar ni que China ayudase directamente al FNLA ni que lo hiciera la CIA; aquellos mil combatientes poseían armas chinas entre otras, pero únicamente armas ligeras y en un número muy escaso. Así mismo, la participación de Estados Unidos en apoyo de los insurgentes es también muy repetida en la bibliografía, pero las fuentes más cercanas tampoco la confirman en aquel momento. Por su parte el Zaire de aquel tiempo, hoy Congo, permitió emplear su territorio como base de operaciones, pero pocos datos más se tienen de este apoyo siempre nombrado en la bibliografía (George, 2005. p 51).

Por su parte, el MPLA es consciente de su aislamiento y pide a Cuba y a otras naciones del Este apoyo para convertir su fuerza guerrillera en un ejército de tal nombre, las Forças Armadas Populares de Libertação de Angola (FAPLA). La URSS no hace mucho caso a dicho llamamiento; no así FIdel Castro, quien sí veía posible extender la Revolución a toda África, siguiendo los sueños del Che Guevara. A principios de agosto llegan los tres primeros barcos con asesores cubanos quienes comienza los entrenamientos y la construcción de campos para los mismos en las afueras de la capital y más al sur de la misma. Así mismo 191 cubanos a las órdenes del general Ramón Espinosa Martín son enviados al enclave de Cabimda para defender los campos petrolíferos y la capital del enclave, después serían reforzados por 270 cubanos más. Cabinda podía ser el primer objetivo de las fuerzas zaireñas y Neto parecía darlo por perdido (George, 2005, p 66).

Los motivos de la participación Cubana son un misterio, según cómo se miren. La primera explicación que se dio y aún permanece en determinado foros es que la Isla intervino por dinero o por petróleo, en cualquier caso una intervención mercenaria, siendo un caso puro de realismo en las estrategia internacional. No obstante, a principios del siglo XXI la tendencia ha cambiado y son mucho los autores que niegan esta participación interesada (Roos, Gott, Gleijeses...); de esta forma se coloca la participación cubana en lo puramente idealista. Fidel Castro no entra en este tema, simplemente comenta que fue una petición de Agostinho Neto a la que respondieron (Ramonet, 2006, p 362). No es imposible que la participación fuese por motivos ideológicos, el internacionalismo, a los que cabría añadir adquirir experiencia en combate frente a la tan temida invasión, caso especial de los pilotos de caza.

Comienza la internacionalización del Conflicto

En octubre de 1976 las ofensivas son generalizadas. Los refuerzos cubanos continúan llegando; pero deben defender la capital y los territorios adyacentes como el enclave de Cabinda, atacado por el grupo FLEC y unidades sudafricanas haciéndose pasar por mercenarios. Así mismo Pieter Willem Botha, ministro de defensa sudafricano en el gabinete de Balthazar Johannes Vorster, ordena la Operación Savanne para entrar con columnas mecanizadas en Angola y evitar la toma del poder por parte del MPLA (Nortje, 2003, p 14 y siguientes).

En Pretoria Botha y sus asesores ven con muy buenos ojos la idea de que el FNLA lance una ofensiva en dirección a Luanda y autoriza a sus asesores a que se involucren. De esta forma varias compañías del FNLA son mandadas por oficiales sudafricanos (Nortje, 2003, p 14 y siguientes).

Sin embargo, pese a que las acciones iniciales fueron alentadoras, el MPLA y las fuerzas cubanas logran detener a los sudafricanos y los refuerzos enviados por avión en la Operación Carlota. En el noreste los pocos efectivos del FNLA no consiguen éxitos de imporancia y son detenidos a pocos kilómetros de Luanda. Mucho peor marchan los planes del FLEC para hacerse con el poder de los pozos petrolíferos en Cabinda. Los 191 cubanos a las órdenes del general Ramón Espinosa Martín (George, 2005, p 66) logran detener a los insurgentes, ganan algo de tiempo y con unos pocos refuerzos hacen retroceder a los guerrilleros. Por su parte Sudáfrica se retiran ante la imposibilidad de lograr una victoria rápida. Finalmente, el 11 de noviembre de proclama la independencia de la República Popular de Angola siendo el partido en el poder el MPLA.

Inicialmente el MPLA no tenía una ideología definida, una constante en los movimientos nacionalistas africanos. Fue después de la independencia cuando se proclamaría partido único marxista leninista; pero ni siquiera con ese nombre fue nunca un partido marxista como tal. Lo que sí constituyó un ejemplo claro para los sudafricanos de lo que puede pasar en África con la llegada de los partidos negros, fue la huida de 300.000 portugueses en los pocos meses que tácitamente fue haciéndosele entrega del poder al MPLA. Con todo, el de Angola no constituye el primer ejemplo de las consecuencias para la población de origen europeo, como se ha dicho, ya existía el de los británicos en Zambia, a menor escala, y sobre todo el de los franceses en Argelia

En la práctica las derrotas de 1976 suponen el principio del fin para el FLEC y el FNLA, dos movimientos muy basados en sus tribus respectivas y con una zona de influencia muy pequeña. No es el caso de UNITA, quien también tenía una base tribal importante, pero mucho más aglutinante que los otros dos.

Retrato oficial de Jimmy Carter. En su legislatura trató de profundizar en la política de distensión.

Ese mismo año llega a la Casa Blanca el demócrata Jimmy Carter con un programa mucho menos belicista que sus predecesores y más orientado a la distensión entre los bloques y el respeto a los Derechos Humanos.

Los tres años siguientes la guerra no es tan convulsa, al ir decayendo el poder militar del FLEC y del FNLA. Por su parte SWAPO y su brazo armado, el PLAN, organizan campamentos junto a la frontera con Namibia y empiezan a lanzar ataques hacia el interior de país. Pero esta tranquilidad se convierte en todo lo contrario en Rhodesia del Sur al perder un aliado y una salida al mar para sus productos.

Por su parte la ZAPU y la ZANU logran una liado en Mozambique. En aquel momento, 1976 comienzan a sembrarse serias dudas en la población blanca de Rhodeisa sobre sus posibilidades de ganar la guerra. Así mismo la ONU afirma que se debe realizar unas elecciones libres en Nambia para que los namibios puedan decidir su futuro[15].

El gobierno de Smith ve necesario terminar con el régimen de FRELIMO. No puede o no quiere hacerlo directamente, por lo que toma una decisión de nefastas consecuencias para el futuro de Mozambique. Entabla contactos con opositores y decepcionados mozambiqueños, contrata a numerosos mercenarios, los arma y entrena hasta formar el origen de RENAMO.

El gobierno de Smith ve necesario terminar con el régimen de FRELIMO. No puede o no quiere hacerlo directamente, por lo que toma una decisión de nefastas consecuencias para el futuro de Mozambique. Entabla contactos con opositores y decepcionados mozambiqueños, contrata a numerosos mercenarios, los arma y entrena hasta formar el origen de RENAMO.

En los años 77 y 78 el gobierno sudafricano de Vorster estaba sumido en el agotamiento a causa de la mala salud del primer ministro y los escándalos de corrupción por del dinero destinado a mejorar la imagen de Sudáfrica en el exterior. Finalmente en 1978 es sustituido por su ministro de defensa P W Botha, el Gran Cocodrilo (Ross, 2004, p 173). Botha llevaría a cabo una política mucho más agresiva que su precedesor. Es en esa época cuando se da el paso definitivo, o simplemente el paso según autores, para lograr las armas nucleares sudafricanas, así mismo las unidades de operaciones especiales del país, en especial el temido Batallón 32, entrarían abiertamente de nuevo en Angola, Zambia y Mozambique para realizar acciones punitivas contras SWAPO y el CNA. La primera de todas fue la Operación Reender, contra la base y campo de refugiados de Cassinga, 250 Km en el interior de Angola (Nortje, 2003, p 128).

Realmente Sudáfrica no había dejado de traspasar la frontera con Angola en acciones de guerrilla, pero la Operación Reeinder de mayo de 1978 sería la primera reconocida como tal. En esa ocasión los tropas serían aerotransportadas hasta el interior de Angola, realizarían una salto paracaidista, destruirían las trincheras, los nichos de ametralladoras y las baterías antiaéreas de la base para penetrar después en el campo de refugiados con la intención de destruir, detener y matar todo cuanto pudieran (Nortje, 2003, p 128 y siguientes). Como en ocasiones anteriores y posteriores la ONU condena esta invasión en su resolución 428[16] con parecidos y nulos resultados. Es en ese mismo año cuando la ONU redacta cuatro nuevas resoluciones sobre Nambia, la 431 y 432 de 27 de julio, la 435 del 29 de septiembre y la 439 del 13 de noviembre; en la 435 aparece explícitamente la convocatoria de unas elecciones libres y plurales en Namibia.

Al año siguiente, 1979, se produce un golpe moral para los sudafricanos blancos. Tras 14 años de lucha el régimen de Iam Smith se ve forzado a aceptar la mediación internacional y la llegada de cascos azules para la pacificación de Rhodesia del Sur. Pese a que las bajas blancas habían sido escasas, algo más de 300 lo que supone menos que los perdidos en la Segunda Guerra Mundial, la economía estaba muy resentida por la pérdida del aliado portugués, las acciones cada vez más destructivas de los nacionalistas y la caída de la producción por el reclutamiento cada vez mayores.

Otro hecho importante en la escena internacional es la invasión de Afganistán en diciembre de 1979. En Occidente se pensaba que la opinión pública soviética era inexistente, por tanto no podría ofrecer resistencia a una guerra sangrienta; por su parte los afganos contaban con muy pocas armas y muy pocas posibilidades de conseguir más; así pues no constituirían una gran resistencia para los más de 100.000 soldados invasores. Por supuesto fue una jugada desestabilizadora y la administración Carter amenazó seriamente con intervenir si la URSS continuaba e invadía Iran en busca de su deseada salida a un mar cálido.

La desaparición de Rhodesia del Sur y el nacimiento de Zimbabue provocó otro éxodo de población blanca, mucho menor del esperado y también menor del que terminaría siendo. El destino de estos exiliados fue variopinto, pero muchos de ellos terminaron en Sudáfrica llevándose incluso armas pesadas como aviones y helicópteros. Pese a que inicialmente Zimbabue se presentó como el país de la abundancia, donde blancos y negros podían vivir en paz y en prosperidad, a medida que Robert Mugabe fue adquiriendo todo el poder las condiciones fueron empeorando progresivamente hasta llegar al extremo de estado fallido.

Reagan apuesta por Jonas Sabimbi

Retrato oficial de Ronald Reagan en 1981. Reagan llegó a la Casa Blanca con la firme decisión de vencer en la Guerra Fría sin despreciar el frente africano.

No obstante no todo eran malas noticias para Sudáfrica. En 1980 Ronald Reagan gana las elecciones en Estados Unidos con una política de orgullo nacional un deseo de vencer en la Guerra Fría, no ya de perpetuar el sistema como parecían querer Jimmy Carter y Leonid Llid Breznev. Además pretendía sanear las cuentas públicas, rebajar al inflación y, en definitiva, superar la crisis económica que estaba durando demasiado; no pocos analistas veían en Estados Unidos un país declive.

La situación parecía ser algo mejor para la URSS que comenzaba a ponerse a la altura de su enemigo en cuestión de tecnología y tamaño de sus fuerzas nuecleares.

Para quitar la razón a los analistas ese año, 1980, se declara la Guerra Iran e Iraq, guerra que se consideraba corta en principio; pero finalmente se demostró mucho más complicada de ganar y, esto es importante, mucho más costosa. Ambos contendiente se vieron obligados a vender petróleo masivamente, bajando los precios de este. En aquel momento se percibían con claridad las repercusiones, sin embargo la caída del precio del crudo supondría una merma considerable de ingresos para la economía soviética, que no se caracterizaba por la venta de sus automóviles o electrodomésticos.

En 1981 comienza a vislumbrarse una serie de hechos que inicialmente podrían pensarse sin relación con el tema; pero que a la postre fueron fundamentales para esta y cualquier otra guerra medianamente convencional:

  • IBM lanza el PC con el fin de dotar a un amplio nicho de mercado de computadoras relativamente baratas, de relativamente sencillo montaje y, sobre todo, compatibles las unas con las otras. Pese a que inicialmente el precio seguiría siendo alto, este había bajado mucho desde los ordenadores de la generación anterior y estaba llamado a bajar mucho más, pues abría la puerta a nuevos proveedores. Esto, junto con otros hechos del mundo de la informática y después la telemática, abriría la puerta a lo que se ha llamado la Tercera Revolución Industrial o también la Revolución Tecnológica que traería muchos cambios, entre ellos un renacer con fuerza de la economía estadounidense, en contraposición a la soviética que parecía seguir un lento declive. Dicho declive se vería incrementado por otra innovación también sin relación con el tema, pero de cierta importancia.
  • El 12 de abril de ese 1981 despega desde Cabo Cañaveral el transbordador espacial Columbia dando comienzo a las misiones con naves reutilizables. Nuevamente la URSS comenzaba a quedar a tras, este vez en la carrera de prestigio, por lo que la investigación espacial debía ser reforzada con el desarrollo de nuevos cohetes, caso del Energya, y nuevos vehículos como el transbordador Buran; ambos de una corta vida, el segundo sólo realizaría un vuelo, pero que requirieron unas inversiones considerables.

Estos dos acontecimientos se han revelado como de gran importancia en el proceso de fortalecer a Estados Unidos y debilitar a la URSS porque aumentaban la distancia tecnológica. No obstante uno de los agujeros negros de las finanzas soviéticas estaba en la contienda antes citada. Varias personas en la CIA, el Congreso de Estados Unidos y en la sociedad civil estadounidense comienzan a impulsar una campaña en favor de Afganistán y en contra de la URSS aumentando con los años el presupuesto para los muyaidines de 5 millones del dólares al año a 500 millones, más otros 500 aportados por Arabia Saudita que se terminaría pagando a finales de los años ochenta. Pese a todo no debe caerse en la tentación de pensar que Afganistán era el conflicto que más atención demandaba por parte de la CIA y la administración Reagan. Si hacemos caso a George Crile en La guerra de Charlie Wilson, la joya de la corona de la agencia de inteligencia era Nicaragua y el apoyo a los contras. Para la CIA y la Casa Blanca los conflictos asiáticos y africanos suponían un asunto muy menor e incluso un destino de castigo.

Mientras en Sudáfrica el general Marcus Mala y sus colaboradores comienzan a trazar las líneas básicas de lo que se llamaría Estrategia Total. Dicha estrategia partía de un supuesto inicial: según los segurócratas de Pretoria se estaba formando una Ofensiva Total contra Sudáfrica orquestada por Moscú y lanzada desde Angola, Mozambique y Zimbabue con actores como el CNA y SWAPO con sus respectivos brazos armados. Para detenerla se proponían varios puntos entre las que Ross destaca (Ross, 2004, p 179 y siguientes):

Centro de investigación nuclear de Pelindaba en 2006. Este primer centro nuclear sudafricano fue construido con tecnología y permiso de EE.UU. pero las armas obtenidas en él nunca fueron incluidas en la Estrategia Total.
  • Convertir la parte norte de Namibia, Ovambolandia, en una fortaleza inexpugnable.
  • Desestabilizar a los gobiernos prosoviéticos de las tres naciones apoyando las respectivas guerrillas que los atacaban.
  • Intervenir directamente cuando fuera necesario, bien para destruir bases de los guerrilleros y hacerlos huir (Holt, 2004, p 16), bien para defender a sus aliados si fuese necesario.
  • Tratar de deslegitimar a los partidos y sindicatos que seguían luchando contra el apartheid.
  • Descartar el uso de las armas nucleares por suponer la destrucción de Sudáfrica.

Estos objetivos y las acciones para conseguirlos indican a autores como George se estaban luchando dos guerras diferente. Por una parte Sudáfrica combatía contra la SWAPO y los pocos miembros del CNA que podía haber en Angola, por otra UNITA luchaba contra las FAPLA y Cuba (George, 2005, p 278 y 279).

En el aspecto exterior las acciones fueron relativamente exitosas; sin embargo en el interior la situación empeoraba por momentos. El Frente Democrático Unido (partido representante del CNA ilegalizado y con sus líderes en el exilio) fue creciendo y aglutinando organización. Terminaría coaligándose con el Consejo Sindical Sudafricanos o COSATU (a su vez una unión de varios sindicatos más pequeños). Estas organizaciones pedían expresamente la liberación de Mandela y trataban de desestabilizar el país con acciones en muchos casos extremadamente violentas. Su éxito fue considerable, tanto es así que en 1985 el Chase Manhattan Bank decide retirar sus inversiones de Sudáfrica por la gran agitación social que se vivía (Ross, 2004, p 176).

Es también en ese año, 1985, cuando llega a secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética Mikhail Gorbachev con una política reformistas basada en la transparencia y las reformas del sistema. Sin embargo, sus acciones en Afganistán fueron todo lo contrario. Con el deseo de terminar la Guerra aumenta la cantidad y sobretodo la calidad de los efectivos; enviando a los famosos spetsnaz para luchar contra los afganos cada vez más armados y mejor pertrechados.

La URSS y el MPLA desean acelerar el fin de la Guerra

Ante la marcha de la guerra en Angola y los obstáculos que esta creando para firmar por ejemplo los tratados de desarme; la URSS y el gobierno angoleño van perfilando a finales de 1986 una estrategia para realizar una operación contra el feudo de UNITA y terminar con ella u obligarla a dejar las armas. Rubén Jiménez en su libro Cuito Cuanabale, crónica de una batalla comenta así la operación:

El plan de la operación era el siguiente: durante la primera mitad de 1987 se llevarían por aire hasta Menongue, capital de la provincia de Cuando Cubango, las fuerzas y medios necesarios. Desde allí se trasladarían por tierra hasta la localidad de Cuito Cuanavale, cabecera del municipio del mismo nombre, que sería utilizada como punto de partida y de apoyo de la ofensiva.

En 1987 ya se le da nombre a la operación conocida como Saludando a Octubre y en ella las tropas angoleñas atacarían la zona sur este del país con apoyo aéreo logístico soviético. Cuba no ve con buenos ojos esa ofensiva y decide no intervenir.

En septiembre de 1987 las columnas mecanizadas de las FAPLA comienzan el avance y llegan hasta la localidad de Cuito Cuanavale. En ese momento Sudáfrica se da cuenta de la magnitud del ataque y de la imposibilidad de UNITA para rechazarlo, para lo cual preparan tres operaciones con el fin primero de detener el avance angolano, Operación Hooper; hacerlos retroceder, Operación Modular; y por último derrotar a los angolanos, Operación Parker (Nortje, 2004, p 232 y siguientes).

Mapa de Angola con las principales localidades implicadas en las operaciones de 1987-1988.

Inicialmente los sudafricanos logran sus objetivos; los angoleños cada vez dilatan más sus líneas de abastecimiento y las dificultades aumentan hasta detener la marcha. La acumulación de tropas sudafricanas y de UNITA comienza a ser cuantiosa y las columnas angolanas de las FAPLA se ven obligadas a retroceder hasta Cuito Cuanavale. De esta forma las dos primeras operaciones sudafricanas tiene éxito; pero el intento de tomar Cuito Cuanavale no da el resultado esperado, pues los bombardeos de la ciudad no logran debilitar sus defensas y las ofensivas lanzadas contra la localidad son frustradas por los angoleños, un contingente de cubanos llevados hasta allí y los pilotos cubanos que logran hacerse con el control del cielo. Finalmente los sudafricanos deciden retirarse de la ciudad.

En este punto no existe acuerdo sobre qué grado de victoria se logró. Para Roos y Gott esta fue contundente e incluso las operaciones realizadas más al oeste dieron a los cubano-angoleños la posibilidad de cortar la retirada a los sudafricanos y destruir su ejército (Ross, 2004, p 191); sin embargo para George la victoria fue muy limitada en caso de que fuese, lo que la convirtió en un éxito fue la propaganda cubana (George, 2005, p 234 y 235). Según la visión de sudafricanos como Holt, la de Cuito Cuanvale no sería una gran victoria, pero tampoco supuso una derrota aplastante, tanto es así que tras la batalla permanecieron en Angola reparando los vehículos y municionándolos (Holt, 2004, p 110).

A principios de 1988 comienzan en Suiza unas conversaciones pare decidir el futuro de Namibia entre el ministro de Asuntos Exteriores sudafricanos Pik Botha y el Secretario para Asuntos Africanos de Estados Unidos Chester Croker. En ellas, y en otras posteriores, Sudáfrica demandaba como condiciones innegociables la salida previa de los cubanos de Angola, dicha retirada debería ser entorno a un año, y la realización de las conversaciones entre las partes en países africanos (donde Sudáfrica podía tener mayor influencia).

Sin embargo los cubanos lazaron una jugada de más envergadura al construir una base aérea mucho más al sur, en Cahama, desde la que podían dominar todo el sur de 1988 los MiG cubanos lanzan un ataque sobre la presa hidroeléctrica y base militar sudafricana de Calueque-Ruacana construida entre sudafricanos y portugueses en tiempos coloniales. La presa es destruida; pero lo más importante si cabe era el mensaje: el ejército sudafricano podía ser exterminado al haber perdido el apoyo aéreo.

Tras el ataque a Calueque y otras operaciones terrestres en el sur del País, Sudáfrica comienza a cambiar de actitud y acepta:

  • Que las conversaciones se realizaran en Nueva York.
  • Que la salida de los cubanos no fuera condición previa y sí la suya de Angola, salvando así su ejército.
  • Que la retirada cubana se realizara lentamente.
  • Que SWAPO participara en las elecciones.

El fin de la Guerra, la independencia de Namibia y el comienzo de la siguiente

Jonas Savimbi en 1989

El 20 de diciembre de 1988 el Consejo de Seguridad de la ONU dicta la Resolución 626 en la que se establece una Misión de Verificación, la UNAVEM I, para supervisar el repliegue cubano hacia el norte y su posterior retirada en 31 meses[17].

Finalmente la ONU dicta la Resolución 643 en la que se orden el desmantelamiento de todas las fuerzas paramilitares y étnicas de Nambia, la puesta en práctica de la Resolución 435 de 1978 para la celebración de un referendum en Namibia[18]. La misión de los cascos azules (UNTAG) se sabía muy complicada y en la propia resolución se pedía la colaboración de las naciones miembros y la preparación de una policía propia, además de los medios necesarios para los acontecimientos que vinieran tras las elecciones. Así pues el despliege de cascos azules y de personal civil fue más grande desde la misión en el Congo.

Entre el 7 y el 11 de noviembre de 1988 se celebran las elecciones en Namibia con una participación del 97% del censo. Ganando SWAPO por el 56% de los votos. Namibia pasaría a ser una nación independiente el 20 de marzo de 1990 y solicita su entrada en la ONU el 17 de abril de ese año[19].

En este momento se puede dar por terminada la Guerra de la Frontera, pues Sudáfrica no volvería a intervenir.

Posteriormente se organizó una segunda UNAVEM para supervisar también la desmovilización del FAPLA y la UNITA.

No obstante, en Angola la Guerra se volvería reanudar cuando Savimbi no aceptó el resultado de las elecciones y trató de dar un golpe de estado con las armas que no había declarado. La lucha se prolongaría hasta 2002, cuando las Fuerzas Armadas anoleñas lograron matar a Jonas Savimbi; pero ya como un mero conflicto civil, sin participación extranjera de ningún país.

Bibliografía

Estas publicaciones han sido utilizadas para redactar el trabajo y son citadas, la mayoría de ellas, en el mismo por el método Harward.

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Referencias

  1. Como en tantos otros conflictos no existe un nombre único y a veces tampoco una duración fechada con exactitud. Autores como Andresen en su monografía llamaGuerra de Angola al periodo comprendido entre la independencia de Portugal y 1980, otros autores como Minter fechan su final en 1992 con la firma de los Acuerdos de paz.
  2. En su obra Apartheid's Contras William Minter hace constantes paralelismos y referencias a los dos conflictos, no como si fuesen uno desde su punto de vista; pero sí para el punto de vista sudafricano
  3. Robert Ross afirma literalmente que el RENAMO fue una criatura del régimen racista sudafricano.
  4. Sánchez Cervalló indica que la principal causa de la derrota en la Guinea portuguesa fue la llega de los SAM soviéticos.
  5. Resolución 197/64 http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/211/97/IMG/NR021197.pdf?OpenElement
  6. Resolución 216 del Consejo de Seguridad, 12 de noviembre de 1965. http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/223/47/IMG/NR022347.pdf?OpenElement
  7. ANGST VOR EINEM NEUEN KRIEG, Der Spiegel, 17/7/1963 http://www.spiegel.de/spiegel/print/d-46171186.html
  8. Ver las distintas resoluciones del Consejo de Seguridad en 1965 y posteriores http://www.un.org/spanish/docs/sc65/scres65.htm
  9. Así lo reconoce implícitamente la Resolución 253 (1968) del Consejo de Seguridad. http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/248/88/IMG/NR024888.pdf?OpenElement
  10. La Resolución Resolución 246 del Consejo General de la ONU hace referencia a esta y a la posterior (1968) del propio Consejo. http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/248/81/IMG/NR024881.pdf?OpenElement
  11. Resolución 253 (1968) http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/248/88/IMG/NR024888.pdf?OpenElement
  12. Ver Resolución 268 del Consejo de Seguridad de la ONU en 1969 http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/251/30/IMG/NR025130.pdf?OpenElement
  13. Ver Resolución 264 de 1969 del Consejo de Seguridad de la ONU http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/251/26/IMG/NR025126.pdf?OpenElement
  14. Resolución 300 del Consejo de Seguridad de la ONU, 1971 http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/262/08/IMG/NR026208.pdf?OpenElement
  15. Resolución 385 del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se decreta entre otras la celebración de unas elecciones en Namibia, 30 de enero de 1976. http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/295/27/IMG/NR029527.pdf?OpenElement
  16. Resolución 428 sobre la condena de la ONU a la Operación Reender, 6 de mayo de 178. http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/369/36/IMG/NR036936.pdf?OpenElement
  17. Resolución 626 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Angola. http://daccess-ods.un.org/access.nsf/Get?Open&DS=S/RES/626%20(1988)&Lang=S&Area=RESOLUTION
  18. Resolución 643 del Consejo de las Naciones Unidas sobre las elecciones en Namibia, 31 de octubre de 1989. http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/558/40/IMG/NR055840.pdf?OpenElement
  19. Nuevo miembro de la ONU, Namibia. Consejo de Seguridad de la ONU, 17 de abril de 1990. http://daccess-dds-ny.un.org/doc/RESOLUTION/GEN/NR0/558/40/IMG/NR055840.pdf?OpenElement
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