Guerra de Indochina
| Guerra de Indochina | |||||||
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Monumento a la Guerra de Indochina en Amboise. |
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| Beligerantes | |||||||
| Comandantes | |||||||
| Philippe Leclerc Alphonse Juin Jean-Marie De Lattre de Tassigny Henry Navarre |
Vo Nguyen Giap | ||||||
| Fuerzas en combate | |||||||
| 100.000 al mismo tiempo | 200.000 (Windrow, 2004, p 148, [2]) | ||||||
| Bajas | |||||||
| ~49.000 [3] | Nunca desveladas | ||||||
La Guerra de Indochina fue un conflicto colonial librado entre Francia y sus aliados de la Unión Francesa integrados en el Cuerpo Expedicionario Francés al Extremo Oriente contra la Liga para la independencia de Vietnam o Viet Nam Doc Lap Dong Minh Hoi, transcrito del vietnamita (Windrow, 2004, p 79, [2]), más conocido por su abreviatura de Viet Minh, en concreto contra Ejército del Pueblo de Vietnam o Quan Doi Nhan Dan dirigido por el general Vo Nguyen Giap (Windrow, 2004, p 84, [2]).
La Guerra terminó en 1954 con una de las derrotas más importantes de Francia. Tras ella se produjo la partición de facto del país en dos estados, con el Norte para reagruparse las fuerzas del Viet Minh y el Sur para los efectivos franco Vietnamitas.Pposteriormente los gobiernos de Estados Unidos y del comúnmente llamado Vietnam del Sur trataron de hacer permanente hasta la anexión del Sur por la República Democrática de Vietnam en 1975.
La importancia de la Indochina francesa
La presencia europea en la península de Indochina se remonta a las primeras expediciones de los portugueses a principios del siglo XVI; no obstante, los portugueses no tomaron posesión de territorios importantes en Indochina, como sí lo hicieron en India o China; sus visitas eran más de navegantes y comerciantes que de población dispuesta a estacionarse definitivamente. Fueron los misioneros europeos los que sí se asentaron en entonces llamadas Camboya, Conchinchina, Annan y Tonkin.
En 1550 el padre Gaspar de Santa Cruz llegó a Camoboya, quien fue seguido de otros misioneros dominicos y franciscanos (Francisco Zurdo, 1987, p 204, [4]). El progreso de la evangelización no fue tan rápido en Asia como lo fue en América y hasta el siglo XVIII el número de cristianos no resultaba excesivamente preocupante; pero en 1711 se produce la primera persecución decretándose cortar el pelo y dar 50 latigazos a los bautizados, desterrar a los misioneros y quemar templos y casas (Francisco Zurdo, 1987, p 205, [4]). Al año siguiente se proclama otro decreto más y en 1776 se aumenta la persecución a los objetos de culto, que son quemados en público, y se martiriza en Hanoi a tres dominicos: Francisco Gil de Federich, Alonso Liciniana, Jacinto Castañedo y Vicente Liem de la Paz (Francisco Zurdo, 1987, p 206 y 207, [4]
Sin embargo, con el triunfo de Gia Long (1977-1820) en la pugna por el poder gracias a la ayuda prestadas algunos misioneros, es en esa época cuando obispo Pigneau de Behaine quien le sugiere pedir ayuda a Francia. Pese a que Gia Long se convirtió al cristianismo, tras su muerte a los 28 años, su hijo, nieto y especialmente bisnieto, continuaron la persecución "hasta el punto de que parecía que la religión cristina iba a desaparecer en aquellas tierras vietnamitas".
Entre 1830 y 1864 se produce otra oleada de persecuciones con destrucción de edificios cristianos y decenas de ejecuciones; resulta especialmente cruenta bajo el reinado de Tu-Duc. En 1840 Jerónimo Hermosilla informaba haber sido destruidos las más de 1.000 iglesias existentes, los dos seminarios, las residencias, los libros y la mayoría de los ornamentos sagrados (Francisco Zurdo, 1987, p 208, [4]). Pero con el reinado del emperador Thieu-Tri las persecuciones amainaron. Es bajo este soberano cuando los misioneros piden la intervención de Francia y España.
Como se ha visto, la persecución del siglo XIX no fue la primera aunque quizá si la más violenta; pero coincidió con el espíritu colonialismo francés, también europeo, que ya estaba tomando abundantes territorios en África, como Senegal y especialmente Argelia. La Revolución Industrial estaba permitiendo disponer de grandes masas de población para emplear en los ejércitos, al mismo tiempo demandaba de materias primas imposibles de obtener en Europa.
Tras la victoria de las armas fraco-españolas el emperador Tu-Duc firma en 1862 un edicto de libertad religiosa; pero Francia no había logrado el poder total de Indochina, aunque sí había puesto las bases para el dominio posterior. Tanto es así que las persecuciones de cristianos continuaron hasta sumar 40.000 muertos en siete años (Francisco Zurdo, 1987, p 211, [4]).
A mediados de los años 70 del siglo XIX se consiguen sacar del Amazonas varias semillas del árbol de caucho y llevadas a Malasia (Cheerbrant, 1990, p 88, [5]). Pese a que los árboles necesitaron unos 30 años para ser productivos, pronto se aprecia que, tanto el clima como el suelo, son propicios para el cultivo del caucho. De esta manera, a principios del siglo XX, las plantaciones de Malasia, Singapur y Vietnam comienzan a producir magníficas cosechas que producen la decadencia del caucho americano.
Así mismo, Vietnam también ofrecía buenos yacimientos de estaño y tugsteno, de gran utilidad en la Segunda Revolución Industrial; pero el mantenimiento de una colonia y la guerra consecuente por estas materias primas es y ha sido discutido.
Referencias
- ↑ Soler, David, Ocaso francés en Indochina, nº 62 La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, 2003, ISSN: 1579-427X
- ↑ 2,0 2,1 2,2 Windrow, Martin, The last valley; Dien Bien Phu and the French Defeat in Vietnam, Da Capo Press, Gran Bretaña, 2004, ISBN 03-0681-4439
- ↑ Bernard Fall, citado por Soler (Soler, 12/2003, p 22)
- ↑ 4,0 4,1 4,2 4,3 4,4 González Vallés, Jesús y otros, Cuatro siglos de evangelización, Huellas dominicanas, Madrid, 1987, ISBN 84-398-9081-8
- ↑ Cheerbrant, Alain, El Amazonas, un gigante herido, Aguilar Universal, Madrid, ISBN 84-03-60081-X