Preliminares de la Guerra colonial portuguesa
Gracias su tenacidad y perseverancia, Portugal había logrado conservar buena parte de su imperio hasta el siglo XX, incluso aguantó más tiempo que la mayor parte de los antiguos imperios europeos; sin embargo las causas de su pérdida estaban sembradas.
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Antecedentes políticos
Tras la Primera Guerra Mundial lo que ya no estaba en entredicho para muchos portugueses era la figura de tal o cual presidente; sino el sistema liberal en sí.
En lo que se refiere a las colonias, es tras la Gran Guerra cuando se produce la conquista real de Mozambique; pues solo la costa y en especial los puertos de Beira y Lorenço Marques (actual Moputo) contaban con una infraestructura colonial digna de tal nombre (Minter, 1994, pp 13-4). En la metrópoli el intento golpista de 1919 no triunfó entre otros factores por la unión de todos los republicanos y la algarada callejera de los lisboetas, sería la última vez. A partir de ahí la inestabilidad no cesa, llegando a contabilizarse 29 gobiernos entre enero de 1919 y mayo de 1926 fecha del último golpe de estado, a lo que debe sumarse dos intentonas golpista el 18 de abril de 1925 y el 25 de julio del mismo año. Toda esta inestabilidad no contribuía a mejorar la crisis económica, aumentaba los problemas con una inflación galopante y sumada a una sensación de injusticia con los resultados obtenidos tras la Primera Guerra Mundial.
La frontera de Angola sufre un cambio de importante, especialmente en lo que serían después la construcción de algunas infraestructuras. Pese a que varias unidades sudafricanas, no conformes con la Unión Sudafricana, se pasaron a los alemanes del África del Sur Oeste; la Unión atacó la colonia alemana hasta conquistándola por completo: aun que no por ello sin esfuerzo. También fuerzas sudafricanas combatieron en Europa adquiriendo una valiosa experiencia militar. Gracias también a esa colaboración, la Unión Sudafricana pudo retener la ex colonia alemana de hecho hasta que fue de derecho en 1948, bien es verdad que nunca se anexionó ese territorio legalmente. Lo que décadas después privaría a los nacionalistas de una gran frontera sur tras la cual hubieran podido preparar incursiones.
Mientras, en la frontera de Mozambique, Gran Bretaña ejercía muy poco su autoridad y los colonos blancos de Rhodesia de Sur podían formar la sociedad según sus propias consideraciones. Entre ellas está la formación de un ejército propio con servicio obligatorio introducido en 1926. Esta fuerza armada tenía como fin principal la defensa de la minoría blanca y así estaba equipada; pero sería el embrión del futuro ejército rhodesiano. Así el ejército rhodesiano se convertiría en una aliado del portugués en su posterior lucha contra el FRELIMO (Moorcraft, McLaughlin, 2008, p. 21); pero también la actitud de la minoría blanca sería un ejemplo que pretendieron seguir los colonos en Angola, como más adelante veremos.
La puesta en duda del sistema liberal en sí junto a los muchos otros problemas antes esbozados propició otra asonada militar. El 26 de mayo de 1926 el ejército da un golpe de estado y entrega el poder a Medes Cabeçadas en los cargos de jefe de gobierno y también del estado antes de terminar el mes de mayo. La opción fue un intento de salvar la legalidad republicana entregando el poder a la sección más liberal de los alzados (de la Torre, 1992, p 42). Pese a toda la celeridad, los integrantes del golpe distaban mucho de ser bloque homogéneo. Existían facciones republicanistas y otras más monárquicas conservadoras; ambas enfrentadas entre sí como se vería después en las dos intentonas golpista de 1927. En 1927 el déficit público volvió a dispararse llevando al Estado a necesitar dinero extranjero, cosa que la oposición en el exilio trató de impedir por todos los medios a su alcance.
Ante la falta sistemática de fondos el 15 de abril de 1928 el anterior Ministro de Finanzas Sinel de Cordes es investido presidente y encargó al coronel Vicente Freitas formar gobierno en el que por primera vez apareció el nombre de Oliveiro Salazar el 28 de abril de 1928.
Oliveiro Salazar era un economista y académico, no excesivamente conocido más allá del ambiente universitario; sin embargo daría un gran cambio a la dictadura por la vía de la meritocracia, especialmente económica. Es resañable la actitud de los militares golpistas el hecho de delegar una de las carteras más importante, la de economía, a un civil; por tanto no perteneciente a su estamento.
Salazar sería el primero en lograr el tan ansiado y escurridizo equilibrio económico y uno de los más firmes defensores de la conservación del imperio vinculado a un pasado casi mítico forjado por navegantes intrépidos en los siglo XV y XVI (Andresen, 1999, p 10).
El ascenso de Salazar fue progresivo, pero comenzó con cierta fuerza al tener una supercartera de finanzas, pues le confería el poder de interferir en otras. Se respaldaba en el éxito de sus políticas financieras y al mismo tiempo en su personalidad que conseguía poner un rostro a un régimen salpicado de golpes de estado, reestructuraciones, nuevos gabinetes y demás cambios erráticos.
Durante su breve paso por la Cartera de Colonias redactó el Acto Colonial publicado en julio de 1930, volviendo a cobrar protagonismo las posesiones de ultramar. Para los militares anteriores a Salazar la retención de las colonias resultaba esencial para la independencia de Portugal como nación (Sanchez Cervelló, 1998, p 17); sin el imperio colonial la nación sería anexionada por España, rezaba este ideario que únicamente fue puesto en duda por Marcelo Caetano, no así la necesidad de mantenerlo por los miles de portugueses que vivían en él (Sánchez Cervelló, 1988, p 17).
El régimen llamado Estado Novo, en el que Salazar logra ocupar el máximo poder a partir de 1933, caminó lenta y algo contradictoriamente hacia un proceso de fascistización, en palabras de Manuel Loff (Loff, 2000, p 130). Manteniéndose, no obstante, en una prudente distancia del régimen fascista italiano y nazi alemán. Lo que no le impide apoyar desde un principio a los alzados de Franco en defensa de un posible peligro republicano/frentepopulista, pese a que finalmente si colaboró con los alzados.
Una de las políticas de Salazar fue la Ley de Condicionamiento Industrial, publicada en 1936, la cual convertía a las colonias en receptoras de productos portugueses y en emisora de materias primas y alimentos (Sánchez Cervelló, 1995, p 41).
En esos años previos a la Segunda Guerrra Mundial y durante la misma el imperio colonial portugués no se vio realmente amenazado. En África los combates importantes se libraron en el norte del Continente. El gran peligro podía venir de España y su retorica germanófila; pero finalmente Hitler descartó el Plan Fenix y las relaciones con Serrano Suñer conjugaron un posible intervención española. Posibilidad que no deja de sorprender viendo las condiciones paupérrimas en las que había quedado España.
La explosión de las independencias
Finalizada la Guerra en 1945 el régimen de Salazar fue rápido en reaccionar y adaptarse al nuevo orden mundial, incluso más rápido que Franco y su régimen (Loff, 2000, p 130). También es cierto que la posición de Portugal le hacía ser muy deseable por potencias occidentales como Estados Unidos; en concreto Portugal contaba con el archipíelago de Las Azores, de gran importancia en el envío de soldados, aviones y buques hacia Europa. Por esta razón, Estados Unidos solicitó la inclusión de Portugal y Dinamarca, por similares razones al administrar la isla de Groenlandia, en la Alianza del Atlántico Norte. Paradójicamente Salazar no se mostró muy favorable a dicho ingreso, especialmente sin España, pero la inclusión de Portugal en la Alianza le traería grandes beneficos militares posteriormente y contribuiría a su larga presencia en África.
Sanchez Cervelló fecha el comienzo de la guerra colonial en febrero de 1961 y los antecedentes de las mismas en 1953 con la matanza de Betepá en Santo Tomé (Sánchez Cervelló, 1998, p 18). Sin embargo, y sin intención alguna en discrepar del académico tarraconense, podrían existir algunos antecedentes previos. Se pueden citar cinco:
- En 1947 se produce un hecho de capital importancia para la descolonización del Planeta. Tras unas elecciones el año anterior la India obtiene su independencia de Gran Bretaña.
- En 1948 comienzan en la Indochina francesa los enfrentamientos entre el Viet Minh y las recién repuestas tropas coloniales francesas. Los vietnamitas prosiguen la excavación de túneles en el llamado Triángulo de Hierro, ya empezada durante los años de la lucha contra los japoneses.
- Este tipo de guerra, junto a la desarrollada antes en China, servirá de modelo para los movimientos nacionalistas africanos.
- En Indonesia se hace imprescindible el envío de paracaidistas holandeses para frenar el movimiento independentista.
- En abril de 1948 el Partido Comunista malayo y su brazo armado, el Malayan Nacional Liberation Army o MNLA, emprenden una serie de atentados que derivan en una guerra de guerrillas llamada por autores como James Shortt la Emergencia Malaya (Shortt, 2009, p 28). Dicha campaña hace necesario volver a formar el Special Air Service Regiment (SAS), de gran influencia en las acciones militares posteriores de Gran Bretaña (Ferguson, 2003, pp 24 y siguientes), Estados Unidos, Sudáfrica y Rhodesia del Sur.
- El 24 de julio de 1948 los soviéticos cortan el tráfico terrestre de la futura Alemania Federal hacia Berlín. Había comenzado el Bloqueo de Berlín donde la URSS mostró una de sus caras más agresivas.
El 4 de abril de 1949 Portugal se convierte en socio fundador de la OTAN tras la firma en Washington del Tratado del Atlántico Norte. Este acto, la entrada de Portugal en la Alianza Atlántica, no dejó de traer consecuencias para sus Fuerzas Armadas. Pese a ser Salazar un Jefe del gabinete de ministros, ministro de Finanzas y de la Guerra no el Jefe de Estado, aun que no el Jefe del Estado; en la práctica el Estado Novo era una dictadura que había convertido a la Jefatura del Estado en un cargo “exclusivamente protocolario y vaciado de cualquier contenido político” (Sanchez Cervelló, 1995, p 3), en el que Salazar ejercía un poder dictatorial. El contacto de sus militares con ejércitos democráticos influyó en la participación de las Fuerzas Armadas en los hechos posteriores; pero también los medios técnicos que aquella alianza aportó serían empleados en Angola y otros lugares, caso de las fragatas y corbetas de la Armada o los aparatos Fiats, pese a que dicha organización prohibía su empleo en temas coloniales (Sánchez Cervelló, 1995, p 103).
Los años cincuenta suponen un giro en la política económica de Salazar. De cierta autarquía, pese a haber comerciado con los Aliados y las potencias del Eje, se pasó a una economía mucho más abierta. El boom económico de los cincuenta reporta unas ganancias inesperadas (Andresen, 2001, pp 12-3). Este boom se ve especialmente en la producción de café angolano, producto que tuvo su propio boom en esa década. Este cultivo ascendió de 53.400 tm en el 48 a 3.880.000 tm en el 70 (Paige, 1975, p 227, citado por Andresen) y aún más crecieron los ingresos por cada toneladas de café. Como no podía ser de otro modo, los beneficios aportados por el café atrajeron a numerosos portugueses para levantar sus propias plantaciones o trabajar en las ya existentes; de esta forma los trabajadores africanos fueron siendo reemplazados paulatinamente por otros europeos y, pese a los incrementos de todo tipo, el porcentaje de africanos contratados en esa boyante industria pasó del 40% en el 48 a un 26% en el 58 (Paige, 175, p 228, 230 citado por Andresen).
Aún más sangrante, pese a ser menos numeroso, fue el caso del algodón. Esta planta requiere mucha agua y numerosa mano de obra para su recolección. En regiones como Baixa do Cassanje gran cantidad de tierras fueron transformadas en plantaciones de algodón y se aplicaban prohibiciones para orientar todos los esfuerzos a dicha producción, reduciendo las granjas que practicaban cultivos de subsistencia. Pese a ser un producto secundario, el algodón produjo ciertos beneficios a los portugueses; pero creo fuertes resentimientos en la población que se veía obligada a cultivarlo y recogerlo, como veremos más adelante (Andresen 2001, p 19).
El comienzo de ese vigor económico permitía afrontar el futuro colonial con cierto optimismo. Pese a todo, los inicios del movimiento anticolonialista continuaban apareciendo. Así, la independencia de Indonesia en 1950 trae varios movimientos de agitación en Timor Oriental como los de Uato-Lari y Uato-Carban al final de la década (Sánchez Cervelló, 1998, p 18). Frete a esto en el léxico oficial portugués desaparecen en 1951 las palabras “imperio” y “colonias” y se emplean término de “nación portuguesa” y “provincias de ultramar” (Andresen, 2001, p 12).
De los años cincuenta tres momento pueden destacarse por distintos motivos:
- En febrero de 1953 parte de la población de Santo Tomé se levanta contra el poder colonial y es reprimida con dureza en Batepá.
- En 1954 da comienzo la gran escalada de la guerra en Argelia, también gracias a la llegada de veteranos oficiales y suboficiales árabes y bereberes supervivientes de la Guerra en Indochina. Por otra parte, el helicóptero empieza a ser utilizado masivamente durante las acciones en las zonas montañosas de Argelia; cosechando varios éxitos y marcando el camino para las sucesivas campañas antiguerrilleras de estadounidenses, sudafricanos y portugueses entre otros.
- En 1957 acontece la Independencia de Gana, lo que supone un espaldarazo para las aspiraciones de los demás africanos. Ya no se trataba de pueblos asiáticos más o menos lejanos.
Es en el 55 cuando Angola es declarada provincia por el Régimen y el año anterior, el 54, cuando el gobierno de Salazar termina proclamando oficialmente el concepto de indígena “asimilado”, que ya veía aplicándose desde los años cuarenta. Este concepto recogía la ilusión de que Portugal era una nación no racista, multiracial y en la que las colonias con su gente formaban parte integral de la Nación; donde los lusotropicales, como también se les llamaba a los habitantes del Ultramar, disfrutaban de los mismos derechos que los “lusoeuropeos”. Para obtener el título de se requería saber leer y escribir, contar con un empleo remunerado y mostrar un expediente limpio de delitos (Andresen, 2001, pp 23-4). Los hechos delataban que esta política resultaba paternalista y racista, pues el hecho que los africanos debieran ser letrados contrasta con el hecho de que el 40% de los portugueses eran analfabetos; así mismo los africanos debían poseer un empleo remunerado, como se ha indicado, cuando muchos llegados de la metrópoli vagaban por las colonias sin ocupación; por último no haber cometido delitos, cuando había varios casos de europeos ladrones. Según Andresen todo muestra que el estatus no se alcanzaba por el hecho de adquirir una cultura, sino por el de nacer.
Comienza la generalización de las tendencias independentistas
Junto a las acciones tendentes a demostrar que Angola, las otras colonias y sus gentes eran una parte más de Portugal, se implanta en Angola una sección de la policía política, la PIDE, que comenzará a realizar una eficiente labor de información, detención de nacionalistas y estrangulamiento de los movimientos independentistas que comenzaban a surgir.
Varias personas en Portugal comienzan a ver que se avecinaba una guerra en las colonias. Así mismo, políticas como las de la ONU o la de Estados Unidos, tendientes a permitir la independencia de los pueblos, no auguraban un largo futuro al imperio portugués. Bien es verdad que Lisboa contaba con algunas bazas, como la ya cita y vital base de Lajes en las Azores, que Estados Unidos necesitaba para su logística con Europa (Sánchez Cervelló, 1995, p 117).
Es hacia 1958 cuando empiezan a manifestarse con fuerza las fisuras del régimen respecto al llamado Ultramar. Existía la frase “Portugal pluricontinental y multiracial, del Miño a Timor” que refleja en parte la tendencia del propio Salazar contrario a cualquier federalización o autonomía (Sanchez Cervelló, 1995, p 3) y por ministros como Santos Cota y el general Gomes Araujo (Sánchez Cervello, 1995, pp 111-2). Esta postura de conservar el Ultramar a costa incluso de “una guerra eterna” la defendía también facciones militares como la liderada por Kaulza Arriaga pese a que consideraban necesarias algunas reformas (Sánchez Cervello, 1995, p 111). Así mismo oficiales como el coronel Botelho Moniz-Costa Gomez veían la necesidad de hallar una salida política. Más moderado era Marcelo Caetano que sí apostaba, bien es verdad que apócrifamente, por un federalismo o al menos por realizar reformas, como también era el caso de los militares afines a la facción de Botelho Moniz-Costa Gomes. En posturas más extremas aparecían después casos como el del general Spínola, el cual veía el futuro en una federación donde el propio Portugal era un estado federado más, en igualdad con los otros.
Al otro lado del Atlántico, la Revolución triunfa en Cuba en 1959 teniendo como presidente a Oswaldo Dorticos, pero como dirigente a Fidel Castro. La Revolución cubana supone un aumento de la tensión internacional al surgir un régimen comunista sin fronteras con las URSS ni con China, sin necesidad de estar los ejércitos soviéticos en él y dentro de la esfera de influencia estadounidense. Por estos motivos, por la propia personalidad de Fidel Castro, los deseos o cabezotonería del Che Guevara y también por la idiosincrasia de los cubanos, la isla caribeña trató de exportar su revolución. En un principio al continente americano apoyando al movimiento Ejercito Guerrillero del Pueblo; pero finalmente el grupo fue identificado, aislado y eliminado (Gott, 2007, p 333 y 334).
Antes de terminar la década dos hechos deben reseñarse por su importancia posterior:
- En 1959 se producen levantamientos en Guinea-Bissau y son reprimidos en agosto en la localidad de Pidijiguiti.
- En 1960 se proclama la Independencia del Congo Belga inicialmente bajo el nombre de Zaire. La llegada al poder finalmente de Mobuto Semeseco, su terrible represión y la emigración hacia Angola marcarían el apoyo del gran y rico país africano a uno de los grupos armados angolanos posterior implicación en la Guerra (Minter, 1994, p ). Así mismo se producen levantamientos en Mueda, Mozambique, y en Baixa do Cassanje que también son reprimidos por los portugueses. En este último no era producto de demandas independentistas; sino de resistencia frente a las imposiciones de cultivos que sufrían los africanos (Andresen, 2001, p 19).
Bibliografía
- Andresen Guimaraes, Fernando; The origins of the Angolan civil war: foreign intervention and domestic political conflict, Macmillan Press, segunda edición, Londes, 2001, ISBN 0-333-68471-0A
- Fergusón, Amanda; SAS: British Special Air Service, Rossen Publishing Group, Nueva York, 2003, primera edición, ISBN 0-8239-3810-7
- Goot, J. Richard, Cuba, Akal, Madrid, 2007, ISBN 9788446024323
- Minter, William, Apartheid's contras, Zed Books, Londres, 1994, ISBN 1 85649 265
- Moorcraft, Paul; McLaughlin, Peter; The Rhodesian war a military history, Pen & sword, Soth Yorkshire, edición revisada en 2008, reimpresión de 2009, ISBN 978 1 84415 694 8
- J. Paige, Agrarian Revolution, New York: Free Press, 1975.
- Sánchez Cervelló, Josep, La Revolución portuguesa y su influencia en la Transición española (1961-1975), Nerea, San Sebastián, 1995, ISBN 9788486763848
- Sánchez Cervelló, Josep, El último imperio occidental: la descolonización portuguesa (1974-1975), UNED, Centro Regional de Extremadura, 1998, ISBN: 8488861656
- Shortt, James G; El SAS, Osprey Publishing, Oxford, versión actualizada y ampliada en 2009 de la edición de 1981, ISBN 978-84-473-6400-8, traducido por Isabel Galera Ibáñez.
- De la Torres, Hipólito y Sanchez Cervelló, Josep; Portugal en el siglo XX, Istmo, Madrid, 1992, ISBN 84-7090-256-3
- De la Torre, Hipólito, Loff, Manuel y otros; Portugal y España contemporáneos, Marcial Pons, Madrid, 2000, ISBN 84-7248-768-7
